Texto:
9 Ag. -El Señor me concederá, como lo espero, poderte contestar, o mejor dicho, que tú mismo te contestes, iluminado interiormente por aquella verdad que es la maestra soberana y universal de todos. Pero quiero que me digas brevemente si, teniendo como tienes por bien conocido y cierto lo que antes te pregunté, o sea, que Dios nos ha dado la libertad, procede decir ahora que no ha debido darnos Dios lo que confesamos que nos ha dado.
10 Porque, si es incierto que él nos la ha dado, hay motivo para investigar si nos ha sido dada con razón o sin ella. De este modo, si llegáramos a ver que nos ha sido dada con razón, tendremos también por cierto que nos la ha dado aquel de quien el alma humana ha recibido todos los bienes; si, por el contrario, descubriéramos que nos ha sido dada sin razón, entendamos igualmente que no ha podido dárnosla aquel a quien no es lícito culpar de nada. Mas si es cierto que él nos la ha dado, es preciso confesar que, sea cual sea el modo como nos la dio, no debió dejar de hacerlo, ni debió dárnosla de otro modo; ya que en realidad nos la dio quien en modo alguno puede ser razonablemente censurado en su modo de obrar.
11 Ev. -Aunque creo con fe inquebrantable todo esto, sin embargo, como aún no lo entiendo, continuemos investigando como si todo fuera dudoso. Y esta incertidumbre se extiende a que nos haya dado la voluntad libre para obrar el bien, puesto que por ella precisamente podemos pecar, y queda también en el campo de la duda si debió dárnosla o no.
12 Si es incierto que nos ha dado para obrar el bien, es también incierto que se nos haya debido dar, y, por consiguiente, será igualmente incierto que Dios nos la haya dado. Y si es incierto que debió dárnosla, también lo es el que nos la haya dado aquel de quien sería una impiedad creer que nos hubiera dado algo que no deberíamos habernos dado.
San Agustín, Del libre albedrío. Libro II. Capítulo2.
El texto nos habla de la importancia de la libertad para ser persona con capacidad de decisión moral y la relación con Dios
Cuestiones:
1.Exponer las ideas y la estructura argumentativa del texto propuesto.
La idea principal del texto es la libertad y su relación con Dios. San Agustín plantea la duda de la libertad que Dios nos ha dado. Para éste Dios ha hecho bien dándonos la libertad y la manera en que lo ha hecho.
El mal no proviene de Dios, sino de la voluntad humana por proceder del hombre. Mejor tener la libertad y poder pecar libremente, porque la capacidad de libre elección da mérito a la acción humana.
2.Explicar el problema de la la libertad y Dios en San Agustín y desarrollar sistemáticamente las principales líneas de su pensamiento.
En la Edad Media hay dos formas de demostrar a Dios: a priori y a posteriori.
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A PRIORI |
A POSTERIORI |
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San Agustín le demuestra de la primera forma (a priori). San Agustín para demostrar a Dios lo hace a través de:
- Prueba del consenso.
- Orden en el universo.
- Dios es causa real proporcionada.
Para empezar a demostrar algo no hay que tener en cuenta los sentidos. Las verdades pueden ser:
- Mutables o imperfectas.
- Inmutables o perfectas.
El conocimiento de las verdades eternas demuestra la existencia de Dios. En conclusión, la prueba de la existencia de Dios es la presencia en el hombre de verdades: universales, necesarias e inmutables, puesto que son ellas las que exigen la existencia de un ser: necesario, inmutable y eterno para explicar su origen.
San Agustín no hace distinciones entra la fe y la razón. La razón y la fe son compatibles y colaboran juntas.
- Fe → busca la verdad.
- Razón → permite entender contenidos de la fe.
El objetivo del ser humano es alcanzar la felicidad y disfrutar del bien. Para alcanzar la felicidad hay que conocer la verdad.
El hombre está formado por cuerpo y alma. El cuerpo siempre está unido al alma. El alma se divide en dos:
- Razón superior → objeto sabiduría.
- Razón inferior → objeto ciencia.
San Agustín no acepta el intelectualismo moral y piensa que se puede hacer el mal aún conociendo el bien. Dios ha dotado al hombre de libre albedrío para que elija entre el bien y el mal.
- El alma rechaza la doctrina platónica de la reencarnación. El alma pasa de padres a hijos transmitiendo el pecado original.
- La virtud lleva al hombre a conseguir la paz garantizada a través de la justicia y el derecho.
En la ética el hombre busca la felicidad en Dios mediante el autotrascendimiento, el ser humano es libre y el mal y el bien tienen origen en el libre albedrío (libertad de elegir). Para San Agustín la sociedad estaba dividida en clases sociales con criterio ético:
- Buenos.
- Malos.
3. Relacionar el pensamiento de San Agustín con su marco histórico, sociocultural y filosófico.
San Agustín se desarrolla durante el bajo Imperio Romano (final del siglo IV d.c. y la primera mitad del siglo V). Se sitúa entre dos mundos: el clásico grecorromano y el cristiano.
Durante esta época destacó como religión el Cristianismo, provocando el abandono de la civilización clásica pagana. El Cristianismo no rechaza del todo la filosofía clásica, sino que a través de la patrística realiza una síntesis con la filosofía griega para dotar al cristianismo de una teoría propia.
La patrística consiste en una profunda reflexión sobre la fe y la razón. Los problemas de la patrística son:
- Relación entre la fe y la razón.
- Demostración de la existencia de Dios.
- Duda de la creación.
- Libertad humana.
- Lucha entre el bien (fuerza divina) y el mal (fuerza diabólica).
Los principales pensadores en San Agustín son:
- Plotino del Neoplatonismo.
- Séneca del Estoicismo.

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