Cuando Sócrates se esfuerza en aclarar y definir los conceptos morales no lo hace por mera curiosidad. Lo hace porque está convencido de que solamente se puede ser justo si se sabe que es la justicia, solamente se puede ser  valiente, si se sabe que es la valentía,... Esta doctrina socrática que reduce la virtud a conocimiento, que concibe la virtud como saber, suele denominarse intelectualismo moral.

Sócrates interpreta el saber moral desde el modelo de los saberes técnicos. El saber es condición necesaria, pero también suficiente para obrar con rectitud. El intelectualismo moral implica, por tanto, que nadie obra mal voluntariamente. También, por lo mismo,  que quién obra mal lo hace involuntariamente,  no sabe qué obra mal. Esto lleva a explicar el mal como resultado de la ignorancia. Podemos resumir el intelectualismo moral de Sócrates en estos tres puntos:

1. Existe un bien absoluto y es posible conocerlo. Frente al relativismo moral de los sofistas, Sócrates cree que el bien es un valor absoluto, que no depende de los intereses particulares de cada sociedad o de cada individuo, y que la mente humana está capacitada para conocerlo. La capacidad para distinguir lo bueno de lo malo se encuentra en la razón, no en la sociedad, siendo necesario definir con rigor los conceptos morales. Por eso su método se encamina a la construcción de definiciones que tratan de determinar la esencia inmutable de la realidad investigada.

2. El conocimiento del bien es condición necesaria y suficiente para obrar bien. De ahí su esfuerzo por aclarar y definir los conceptos morales. El sabio es virtuoso y viceversa. Esto es el intelectualismo moral: identificación entre virtud y saber. El saber es condición necesaria y suficiente para la virtud:

  • Es condición necesaria. Si alguien es justo (virtuoso), entonces necesariamente sabe lo que es la justicia. El que obra justamente sin conocer qué es la justicia no es justo, al igual que el que acierta por casualidad con un remedio para una dolencia no es médico. Conocer la justicia es necesario para ser justo. Si se conoce la justicia no es posible ser justo.
  • Pero también es condición suficiente. Nadie obra mal voluntariamente. Quién sabe qué es lo justo no obrará injustamente. El conocimiento de la justicia es suficiente para ser justo y obrar justamente.

3. La virtud es el único camino para conseguir la felicidad. El que sepa la manera de conseguir la felicidad intentará siempre hacerlo, y el conocimiento de la virtud es también el conocimiento de cómo conseguir la felicidad. Nunca se debe obrar en contra de la virtud, es decir, de manera injusta, ni siquiera para devolver una injusticia que hemos sufrido.